Jorge me pide que haga una entrada sobre mis diversas ideas sobre los deportes. He decidido hacerle caso, no tanto porque esté convencida de que mis puntos de vista deportivos sean interesantes, es más por dejar de oírle carcajearse cada vez que hago un comentario de ese tema. A cambio, a partir de ahora, cuando abra la boca sentiré la coral de vuestras risas en mi cabeza...
Durante las últimas semanas hemos tenido la "oportunidad" de ver mucho fútbol en casa, cosa poco habitual porque no nos gusta el deporte rey a ninguno de los cuatro. Érik se emociona el día del partido y da la turra hasta que se lo pones. Al principio nos preocupaba que hubiese salido futbolero, pero pronto nos dimos cuenta que no, que lo suyo es vicio porque esos días consigue acostarse más tarde. De hecho, mientras ve el partido al tiempo que cena pregunta una y otra vez quién juega. Luego, cuando ya ha llenado la tripa y es capaz de arrastrarse hasta el sofá, despliega bajo la tele su colección de coches y pasa totalmente de lo que sucede unos centímetros más arriba. Sí, definitivamente parece que no le gusta el fútbol. ¡Hip, hip, hurra!
Quizá en esto tenga que ver mis comentarios, y aquí vamos directamente al ataque. Ni me entero de las reglas, ni sé los nombres de los jugadores, ni tan siquiera logro recordar en qué campo jugaba cada equipo. Lo del fuera de juego, por más que me lo ha explicado Jorge doscientas veces, no lo termino de pillar. Es lamentable: Nadia ya intenta que lo entienda con gran vehemencia, pero no hay manera. El caso es que, para disimular, me he aprendido varias frases de memorieta y las suelto sin ton ni son, con lo que cualquiera que entienda -y eso es como decir que cualquiera que pase por la calle- me mira con condescendencia o con cara de marciano, dependiendo del lugar, ante mis locuciones: “vaya gol por la escuadra”, cuando es un corner; “es si que es una vaselina”, cuando el rival le quita el balón al otro rival –ya me he perdido-; o “mano, ha sido mano”, cuando ha parado el portero. Además, como soy una inconformista, aporto mis propias reglas: el otro día, viendo uno de esos Madrid-Barcelona, le dije a Jorge muy seria que los balonazos en el poste deberían puntuar el doble y, claro está, se oían los ja,jas hasta en el descansillo.
Gracias a que me queda Érik, es el único que me entiende. Ayer nos preguntaba muy sorprendido por la ausencia del portero... en un partido de baloncesto. Claro, que unas horas después nos interrogaba sobre el ano a pleno grito en una cafetería de Malasaña. Quizá, en el fondo, no es que los deportes no le gusten, sino que es un tío con dudas existenciales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario