Los 5 sentidos del mes Vista: La granja naranja Tacto: el lapicerito ratonero que me trae de cabeza Oído: Alejandro Sanz Olfato: galletas, galletas y más galletas Gusto: cafetito caliente para los días de invierno




jueves, 24 de marzo de 2011

Parecidos razonables

Mi madre tiene la curiosa teoría de que todas aquellas personas que se llaman igual son iguales. La idea es simple a rabiar, pero para nuestro desconcierto familiar hemos comprobado que alguna vez -más de una y de dos- se cumple su teoría. No se trata de que los individuos sean calcados al cien por cien, sino de que compartan una serie de rasgos en sus caracteres o se comporten de manera similar en situaciones concretas.
Yo, como soy su hija, también tengo mi propia idea sobre las similitudes, pero en esta ocasión comparto la perogrullada con mucha más gente: estoy plenamente convencida de que en algún lugar del mundo se oculta nuestro hermano gemelo. Hace un par de días he tenido la ocasión de afirmar mi hipótesis durante un viaje a Alemania. Allí, como por arte de magia, me encontré con una copia casi, casi exacta de mi buena amiga Carmen, del futuro marido de Doña Cañetana y de una jefa de prensa de una marca de automóviles. El caso es que, por afinidad y porque también era la que más se parecía, no podía dejar de mirar a la doble de mi amiga y, claro está, la susodicha debió pensar que estaba mal de la cabeza, era miope o me gustaban las tías. Gracias a la diosa Fortunata, regresé a territorio ibérico sin percance pero mucho más obsesionada con mis especulaciones. Así que si notáis que alguien os mira fijamente escondida detrás de un ficus, no os asustéis: soy yo buscando mis parecidos razonables o Miss Marple, que os ha visto sospechosos de algún crimen y le recordáis a algún habitante de su pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario